103.- LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
Uno de los artículos de fe en el que creemos los cristianos es la “Resurrección de los muertos”. Somos cristianos porque creemos en la resurrección de Jesucristo.
Modernamente, la filosofía materialista niega abiertamente cualquier posibilidad de una vida más allá de la muerte: Afirman que sólo existe este mundo y nada más. Dicen que del mismo modo que antes de nacer no fuimos, tampoco después de morir seremos. Opinan que “el ser humano es un algo entre dos nadas”.
Hoy en día la muerte casi no nos afecta para nada, excepto cuando se trata de nuestra propia muerte o la de un ser querido. Sin embargo el ser humano es el único animal que sabe que tiene que morir, y es el único animal “guardamuertos” desde el comienzo de la humanidad. Las tumbas son exclusivamente humanas e indican que el ser humano no acepta su aparente finitud, pues busca lo invisible más allá de lo visible.
Los que creemos en un Dios todopoderoso que hace surgir el ser del no ser, tenemos la firme esperanza que también tendrá el poder de resucitar a los muertos así como resucitó a Jesús de Nazareth.
La resurrección de Jesús es el signo definitivo y anticipado de la fidelidad de Dios al ser humano.
La resurrección de Jesús, fundamento último de nuestra esperanza, tiene que ver con la esperanza en el “más allá”, pero también tiene que ver con su vivencia en el “más acá”, con nuestras obligaciones y actuar diarios.
Ya san Pablo decía hace casi dos mil años atrás: “Si Cristo no resucitó, la fe de ustedes no vale para nada…Pero lo cierto es que Cristo ha resucitado. Él es el primer fruto de la cosecha…” (1 Cor 15,17.20).
martes, 26 de abril de 2011
miércoles, 30 de marzo de 2011
102.- “FONS PUELLARUM”
En la antigua Roma, existía una fuente llamada “FONS PUELLARUM” (=la fuente de las jovencitas).
Se la podía ver cómo surgía de la tierra, convertirse en riachuelo para desembocar en el río Tíber.
Pero después de varios siglos, toneladas de toda clase de objetos y basura taponaron dicha fuente.
Hace algún tiempo, después de más de dos mil años, iniciaron la excavación de dicha vertiente. Capa por capa, los detritus almacenados durante siglos fueron extraídos con picos y palas, hasta que una mañana, un golpe de picota hizo brotar agua límpida y cristalina, como antaño.
Podemos comparar nuestras vidas con esa fuente taponada por varios años con muchos “detritus”: complejos, sufrimientos, baja autoestima, fobias, temores infundados,…que los hemos ido adquiriendo y acumulando a lo largo de nuestras vidas.
Es necesario ir “limpiando” pacientemente capa por capa todo ese material negativo, para que surja nuevamente esa agua cristalina y pura del fondo de nuestro ser, y decir con el Profeta: “También tú podrás ir a beber con alegría en esa fuente de salvación” (Cf. Is 12,3), “porque el agua que yo te daré brotará en ti como un manantial de vida eterna” (Cf. Jn 4,14).
Se la podía ver cómo surgía de la tierra, convertirse en riachuelo para desembocar en el río Tíber.
Pero después de varios siglos, toneladas de toda clase de objetos y basura taponaron dicha fuente.
Hace algún tiempo, después de más de dos mil años, iniciaron la excavación de dicha vertiente. Capa por capa, los detritus almacenados durante siglos fueron extraídos con picos y palas, hasta que una mañana, un golpe de picota hizo brotar agua límpida y cristalina, como antaño.
Podemos comparar nuestras vidas con esa fuente taponada por varios años con muchos “detritus”: complejos, sufrimientos, baja autoestima, fobias, temores infundados,…que los hemos ido adquiriendo y acumulando a lo largo de nuestras vidas.
Es necesario ir “limpiando” pacientemente capa por capa todo ese material negativo, para que surja nuevamente esa agua cristalina y pura del fondo de nuestro ser, y decir con el Profeta: “También tú podrás ir a beber con alegría en esa fuente de salvación” (Cf. Is 12,3), “porque el agua que yo te daré brotará en ti como un manantial de vida eterna” (Cf. Jn 4,14).
martes, 22 de marzo de 2011
101.- ¡ ÁNIMO, LEVÁNTENSE; NO TENGAN MIEDO !
El proceso de crecimiento personal y grupal pasa siempre por momentos de crisis, de rupturas.
Para poder madurar hay que cambiar. Este es un camino de constantes renuncias, muchas veces a cosas, costumbres y hábitos a los que estamos muy apegados(as) porque nos dan la sensación de seguridad, pero que es necesario dejar atrás para poder acceder a niveles de mayor plenitud, v.gr.: obtener las cosas fáciles; levantarse tarde; no tener orden en sus vidas y en sus habitaciones; querer estar de farra todo el tiempo; dispersarse en cosas banales descuidando las importantes, etc.
La vida pide una actitud de estar dispuestos(as) a correr constantes riesgos, que implican muchas veces fracasos. Delante de las derrotas y de tantos signos de muerte hoy en día, el Señor Jesús nos acompaña y nos anima diciéndonos: “¡Levántense; no tengan miedo!” (Cf. Mt 17,7).
En la vida de estudiante, no hay que perder de vista el objetivo al que se quiere llegar: ser profesional; tener una carrera que constituirá su “modus vivendi”; el servicio a su familia, a la sociedad…pero que los fracasos y errores no te desanimen ni te hagan volver la vista hacia atrás. ¡Confía en Dios…y confía también en ti mismo(a)!...¡No tengas miedo!...
Para poder madurar hay que cambiar. Este es un camino de constantes renuncias, muchas veces a cosas, costumbres y hábitos a los que estamos muy apegados(as) porque nos dan la sensación de seguridad, pero que es necesario dejar atrás para poder acceder a niveles de mayor plenitud, v.gr.: obtener las cosas fáciles; levantarse tarde; no tener orden en sus vidas y en sus habitaciones; querer estar de farra todo el tiempo; dispersarse en cosas banales descuidando las importantes, etc.
La vida pide una actitud de estar dispuestos(as) a correr constantes riesgos, que implican muchas veces fracasos. Delante de las derrotas y de tantos signos de muerte hoy en día, el Señor Jesús nos acompaña y nos anima diciéndonos: “¡Levántense; no tengan miedo!” (Cf. Mt 17,7).
En la vida de estudiante, no hay que perder de vista el objetivo al que se quiere llegar: ser profesional; tener una carrera que constituirá su “modus vivendi”; el servicio a su familia, a la sociedad…pero que los fracasos y errores no te desanimen ni te hagan volver la vista hacia atrás. ¡Confía en Dios…y confía también en ti mismo(a)!...¡No tengas miedo!...
100.- GRANOS DE CAFÉ
Un joven se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difícil que era para él alcanzar metas. -“No sé qué hacer papá, en ocasiones me siento con deseos de renunciar a todo, hasta a la propia vida. Me siento cansado de luchar. Cuando un problema se resuelve, otro nuevo surge”.
Su padre, que trabajaba como cocinero, lo llevó a la cocina. Llenó tres ollas pequeñas con agua y las puso a calentar al fuego. Cuando el agua comenzó a hervir, el hombre colocó en la primera olla zanahorias, en la segunda huevos y en la tercera granos de café. Los ingredientes quedaron así cocinándose por varios minutos mientras que el muchacho se preguntaba el significado de todo aquello. Al cabo de veinte minutos el padre apagó las hornillas. Sacó una zanahoria de la olla y la colocó en un plato e hizo lo mismo con un huevo. Finalmente tomó una taza y sirvió el café en la misma.
-“Hijo, ¿qué ves?" - preguntó el padre. -“Veo zanahorias, huevos y café.” - respondió él.
El papá le pidió que tocara la zanahoria…Al hacerlo notó que la zanahoria estaba blanda y suave. Le pidió luego que pelara el huevo. Al quitarle la cáscara lo encontró endurecido. Finalmente le pidió que probara el café. Así lo hizo, deleitándose con su rico aroma.
-“¿Qué me quieres decir con esto, papá?” – preguntó el hijo.
El padre explicó que cada uno de aquellos ingredientes se había enfrentado a la misma adversidad: al agua caliente. Sin embargo cada uno de ellos reaccionó en una forma distinta. La zanahoria fue al agua dura y fuerte, pero después de unos minutos se puso blanda y débil. El huevo fue al agua con su interior líquido y estaba protegido por una débil cáscara; pero después de haber experimentado el agua caliente, su interior se endureció. Sin embargo los granos de café fueron distintos. Después de estar en el agua caliente, los granos transformaron el agua.
-“¿Cuál de estos eres tú? -preguntó el padre a su hijo-. Cuando la adversidad golpea a tu puerta, ¿cómo respondes?...¿Eres tú una zanahoria, un huevo o un grano de café?...¿Cómo manejas la adversidad?...¿Eres tú la zanahoria que por fuera aparenta dureza y fortaleza pero con el fuego de la prueba se ablanda y pierde su fortaleza de carácter? …¿O tal vez eres como el huevo que al comienzo es suave en su interior, pero el fuego de un divorcio, una enfermedad, un accidente, una muerte, un fracaso… lo pone duro?...¿Por fuera luces igual, pero por dentro te has endurecido y ahora tienes un corazón resentido y amargado? …¿O serás tú como el grano de café?... ¡El grano de café al entrar en el agua hirviendo transformó el agua!…Para que el café suelte todo su sabor, el agua tiene que calentarse a 100º C; o sea que mientras más caliente, más sabor le da al agua. Si tú eres como el grano de café, mientras peor se pongan las cosas más transformas lo que está a tu alrededor”.
¡FELIZ 19 DE MARZO A TODOS LOS PAPÁS DE LA ULS!
Su padre, que trabajaba como cocinero, lo llevó a la cocina. Llenó tres ollas pequeñas con agua y las puso a calentar al fuego. Cuando el agua comenzó a hervir, el hombre colocó en la primera olla zanahorias, en la segunda huevos y en la tercera granos de café. Los ingredientes quedaron así cocinándose por varios minutos mientras que el muchacho se preguntaba el significado de todo aquello. Al cabo de veinte minutos el padre apagó las hornillas. Sacó una zanahoria de la olla y la colocó en un plato e hizo lo mismo con un huevo. Finalmente tomó una taza y sirvió el café en la misma.
-“Hijo, ¿qué ves?" - preguntó el padre. -“Veo zanahorias, huevos y café.” - respondió él.
El papá le pidió que tocara la zanahoria…Al hacerlo notó que la zanahoria estaba blanda y suave. Le pidió luego que pelara el huevo. Al quitarle la cáscara lo encontró endurecido. Finalmente le pidió que probara el café. Así lo hizo, deleitándose con su rico aroma.
-“¿Qué me quieres decir con esto, papá?” – preguntó el hijo.
El padre explicó que cada uno de aquellos ingredientes se había enfrentado a la misma adversidad: al agua caliente. Sin embargo cada uno de ellos reaccionó en una forma distinta. La zanahoria fue al agua dura y fuerte, pero después de unos minutos se puso blanda y débil. El huevo fue al agua con su interior líquido y estaba protegido por una débil cáscara; pero después de haber experimentado el agua caliente, su interior se endureció. Sin embargo los granos de café fueron distintos. Después de estar en el agua caliente, los granos transformaron el agua.
-“¿Cuál de estos eres tú? -preguntó el padre a su hijo-. Cuando la adversidad golpea a tu puerta, ¿cómo respondes?...¿Eres tú una zanahoria, un huevo o un grano de café?...¿Cómo manejas la adversidad?...¿Eres tú la zanahoria que por fuera aparenta dureza y fortaleza pero con el fuego de la prueba se ablanda y pierde su fortaleza de carácter? …¿O tal vez eres como el huevo que al comienzo es suave en su interior, pero el fuego de un divorcio, una enfermedad, un accidente, una muerte, un fracaso… lo pone duro?...¿Por fuera luces igual, pero por dentro te has endurecido y ahora tienes un corazón resentido y amargado? …¿O serás tú como el grano de café?... ¡El grano de café al entrar en el agua hirviendo transformó el agua!…Para que el café suelte todo su sabor, el agua tiene que calentarse a 100º C; o sea que mientras más caliente, más sabor le da al agua. Si tú eres como el grano de café, mientras peor se pongan las cosas más transformas lo que está a tu alrededor”.
¡FELIZ 19 DE MARZO A TODOS LOS PAPÁS DE LA ULS!
lunes, 28 de febrero de 2011
99.- SABER SEGUIR CONSIGNAS
A menudo vemos y oímos una serie de consignas e indicaciones a cada paso, pero estamos tan acostumbrados a ellas que ya no les hacemos ni caso.
Una consigna es una orden o instrucción que se da a una persona (subalterna o subordinada) de un grupo humano (escuela, trabajo, cuartel, sindicato, universidad…) para que se lleve a cabo y se la cumpla.
Por ejemplo: no pasar la luz roja del semáforo cuando se conduce un vehículo; no hacer “chanchullos” y copiar en los exámenes; no botar basura al suelo; saludar a los mayores; ser puntuales; respetar los bienes ajenos; etc.
Sin embargo se ha introducido de lleno la “anomia” en la sociedad, es decir, la falta de normas, consignas o reglas que producen la desorganización y degradación de la misma.
Es bueno atenerse pues, a estas normas para coadyuvar al buen funcionamiento de nuestro país y sociedad. Caso contrario, cada uno querrá hacer y decir lo que se le antoje en detrimento de los demás.
Una consigna es una orden o instrucción que se da a una persona (subalterna o subordinada) de un grupo humano (escuela, trabajo, cuartel, sindicato, universidad…) para que se lleve a cabo y se la cumpla.
Por ejemplo: no pasar la luz roja del semáforo cuando se conduce un vehículo; no hacer “chanchullos” y copiar en los exámenes; no botar basura al suelo; saludar a los mayores; ser puntuales; respetar los bienes ajenos; etc.
Sin embargo se ha introducido de lleno la “anomia” en la sociedad, es decir, la falta de normas, consignas o reglas que producen la desorganización y degradación de la misma.
Es bueno atenerse pues, a estas normas para coadyuvar al buen funcionamiento de nuestro país y sociedad. Caso contrario, cada uno querrá hacer y decir lo que se le antoje en detrimento de los demás.
98.- CARTA A UN ESTUDIANTE
Querido amigo:
Me preguntaste: ¿qué he de hacer para encontrar el tesoro de la sabiduría? He aquí mi consejo: No te lances directamente al mar, acude a él por los ríos. Con otras palabras: Empieza por lo sencillo, que ya llegará lo complicado.
Te añadiré algo más para tu vida personal.
Procura pensar lo que dices. Si puedes evitar las tertulias en las que se habla demasiado, mejor. Que en tu conciencia no haya dobleces. Sé constante en la oración. Enamórate del recogimiento, pues en él encontrarás luz para entender.
Que tu trato sea siempre amable. Interiormente, no condenes a nadie. Deja a un lado los cotilleos, que sólo producen menosprecio y distracción. Infórmate de lo que ocurre en el mundo, pero no seas mundano. Trázate objetivos claros, evitando toda dispersión. Sigue las huellas que han dejado los mejores.
Archiva en tu memoria todo lo bueno que oigas o veas, venga de donde venga. Esfuérzate por entender. Disipa las dudas que te surjan. Ve llenando tu mente de cosas como quien va llenando un vaso; poco a poco. Calibra tus fuerzas y no pretendas alcanzar lo que no puedes.
Si haces todo esto, mientras vivas, serás como una cepa cargada de racimos en la viña del Señor. Además, conseguirás lo que te propongas.
Adiós.
Fr. Tomás de Aquino, O.P.
Me preguntaste: ¿qué he de hacer para encontrar el tesoro de la sabiduría? He aquí mi consejo: No te lances directamente al mar, acude a él por los ríos. Con otras palabras: Empieza por lo sencillo, que ya llegará lo complicado.
Te añadiré algo más para tu vida personal.
Procura pensar lo que dices. Si puedes evitar las tertulias en las que se habla demasiado, mejor. Que en tu conciencia no haya dobleces. Sé constante en la oración. Enamórate del recogimiento, pues en él encontrarás luz para entender.
Que tu trato sea siempre amable. Interiormente, no condenes a nadie. Deja a un lado los cotilleos, que sólo producen menosprecio y distracción. Infórmate de lo que ocurre en el mundo, pero no seas mundano. Trázate objetivos claros, evitando toda dispersión. Sigue las huellas que han dejado los mejores.
Archiva en tu memoria todo lo bueno que oigas o veas, venga de donde venga. Esfuérzate por entender. Disipa las dudas que te surjan. Ve llenando tu mente de cosas como quien va llenando un vaso; poco a poco. Calibra tus fuerzas y no pretendas alcanzar lo que no puedes.
Si haces todo esto, mientras vivas, serás como una cepa cargada de racimos en la viña del Señor. Además, conseguirás lo que te propongas.
Adiós.
Fr. Tomás de Aquino, O.P.
domingo, 13 de febrero de 2011
97.- UNA NUEVA ETAPA
UNIVERSIDAD "LA SALLE" PARALELO EL ALTO -2011-
Pasaron las vacaciones. Se inició un nuevo ciclo en las diversas Universidades e Institutos.
Muchos(as) recién culminaron su secundaria el año pasado, y vienen a esta casa Superior de Estudios para labrar una carrera, que será su “modus vivendi” en el futuro.
Es bueno recordar lo que decía San Pablo a los Corintios: “Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre (mujer), dejé atrás lo que era propio de un niño” (Cf. 1 Cor 13,11).
Ya es hora de despercudirse de actitudes, hábitos no tan buenos de estudio, costumbres inveteradas, que frenan el rendimiento académico.
Recuerda que inauguraste un nuevo ciclo, una nueva etapa en tu vida juvenil. Aprovecha al máximo en tus estudios, no pierdas inútilmente el dinero y el tiempo. No te olvides que en estos días, más que nunca, “el tiempo es oro”. “Cuida mucho tu comportamiento. No vivas neciamente, sino con sabiduría. Aprovecha bien el tiempo, porque los días son malos. No actúes tontamente; procura entender cuál es la voluntad del Señor” (Cf. Ef 5,15-17).
Puede ser que hayas tenido errores en tu vida (y tal vez los sigas teniendo). Bien decía Pablo de Tarso: “Olvidándome de lo que queda atrás me esforzaré por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta…” (Cf. Fil 3,13-14).
BIENVENIDO(A)S TODO(A)S LO(A)S NUEVO(A)S ALUMNO(A)S DE LA ULS
Pasaron las vacaciones. Se inició un nuevo ciclo en las diversas Universidades e Institutos.
Muchos(as) recién culminaron su secundaria el año pasado, y vienen a esta casa Superior de Estudios para labrar una carrera, que será su “modus vivendi” en el futuro.
Es bueno recordar lo que decía San Pablo a los Corintios: “Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre (mujer), dejé atrás lo que era propio de un niño” (Cf. 1 Cor 13,11).
Ya es hora de despercudirse de actitudes, hábitos no tan buenos de estudio, costumbres inveteradas, que frenan el rendimiento académico.
Recuerda que inauguraste un nuevo ciclo, una nueva etapa en tu vida juvenil. Aprovecha al máximo en tus estudios, no pierdas inútilmente el dinero y el tiempo. No te olvides que en estos días, más que nunca, “el tiempo es oro”. “Cuida mucho tu comportamiento. No vivas neciamente, sino con sabiduría. Aprovecha bien el tiempo, porque los días son malos. No actúes tontamente; procura entender cuál es la voluntad del Señor” (Cf. Ef 5,15-17).
Puede ser que hayas tenido errores en tu vida (y tal vez los sigas teniendo). Bien decía Pablo de Tarso: “Olvidándome de lo que queda atrás me esforzaré por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta…” (Cf. Fil 3,13-14).
BIENVENIDO(A)S TODO(A)S LO(A)S NUEVO(A)S ALUMNO(A)S DE LA ULS
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